Bienvenidos

Bienvenidos a una nueva Era de Espiritualidad creativa, nunca hemos tenido tantas herramientas, conocimiento y ayuda para convertir nuestra vida en esa obra de teatro que nos encantaría protagonizar.

A lo largo de mi trayectoria espiritual y humana, (a estas alturas no distingo una de la otra), he aprendido técnicas, sistemas y conocimiento que te puedo compartir, pero por encima de todo ello, lo que me gusta hacer es trabajar juntos y co-crear en talleres, clases de misticismo, conferencias e incluso en sesiones individuales. Es tiempo de la energía femenina que busca la unión, la complicidad, la comunidad alegre. La actitud de apertura, el amor y el deseo de vivir en alegría son los ingredientes para crear magia. Una atmósfera de luz consciente que sana tu pasado y te proyecta al futuro que deseas vivir.

Te invito a que te unas a las convocatorias que habrá en distintas ciudades, y si deseas organizar algo en tu ciudad también estaré encantada de compartir.

Recibe un cálido abrazo,
Rocío Cerdán

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Lo femenino no siempre es apreciado

“En Íntima Comunión”. David Deida

La fuerza femenina a menudo es demasiado imprevisible para la mente masculina. Ella es como la suave brisa que se convierte en un huracán, y seguidamente vuelve a calmarse en el abrazo cálido y sereno de una balsámica tarde de verano. La fuerza de vida femenina muchas veces es demasiado sabia para la necesidad de saber masculina: La misteriosa energía del cosmos en evolución siempre es superior a nuestras nociones científicas al respecto, que parecen quedarse obsoletas y tener que ser revisadas cada semana.

Lo femenino puro es la fuerza que mueve la vida, no la lógica abstracta que se queda a un lado analizando y comentando lo que ve. Lo femenino es más como el océano que como un científico o un comentarista de televisión. El poder del mar no se deriva de sus expresiones estructuradas basadas en el análisis y la lógica, sino de su inmensa profundidad, movimiento, energía e inmensidad. Cuando aprendemos a relajarnos en esa poderosa profundidad de energía viviente, nuestros cuerpos irradian salud, nuestras relaciones rejuvenecen y nuestras mentes son movidas por la pasión más que por áridas abstracciones.

Lo masculino es como una barca en el mar: navega siguiendo la ruta más corta entre A y B. Pero la feminidad oceánica no se mueve de un punto a otro siguiendo una única línea rastreable. Fluye en muchas direcciones a la vez: unas veces con calma, pero en otras con una fuerza tan tremenda que podría hundir con toda facilidad el barco más sólido.

La fuerza femenina libre es vivificante, nutricia, curativa y rejuvenecedora, como un mar que fluye libre. Y, como el mar, a veces es salvaje, impenetrable, oscura, indómita e incluso destructiva.

Muy pocos de nosotros confiamos en nuestra conexión inmediata con la naturaleza o en la inteligencia intuitiva de nuestro cuerpo. Nos alineamos fácilmente con el mundo lógico de la inteligencia masculina. Como cultura, nos hemos vuelto tan masculinos que nos sentimos mucho más cómodos con las soluciones analíticas que con la danza extática. Preferimos remar en la seguridad de una piscina construida por los humanos que aprender a nadar en medio del glorioso e inmenso poder del océano.